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Walter Bonatti
foto:Colección W.Bonatti |
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WALTER BONATTI : Alpinismo limpio y sincero.
Walter Bonatti uno de los grandes alpinistas reconocidos mundialmente. Sus logros deportivos son muchos pero lo más importante de Bonatti es su concepción de un alpinismo limpio y sincero: "La montaña me ha enseñado a no hacer trampas, a ser honesto conmigo mismo y con lo que hago. Afrontada de cierta manera, la montaña es una escuela indudablemente dura, a veces incluso cruel, pero sincera, lo que no siempre sucede en la vida diaria."
Uno de los personajes más importantes en la historia del alpinismo clásico, su nombre no está exento de polémicas relacionadas con algunas de sus ascensiones más importantes, que efectuó entre 1950 y 1965. En 1951, Bonatti y Luciano Ghigo remontaron la imponente cara este del grand Capucin, en el macizo del Mont Blanc.En ese tiempo, Bonatti y otros alpinistas —como René Desmaison— sobresalían como los protagonistas absolutos de la montaña y realizan primeras ascensiones en parajes de gran dificultad. Serían precisamente ellos, Bonatti y Desmaison, quienes movidos por su afán de competición pondrían de moda las nuevas reglas del juego: invernales y en solitario, puesto que las caras norte de los años 30 se habían convertido en trayectos sin aliciente alguno.
...aun siendo lo mismo de entonces, mi condición mental hoy es la del que repite. Y en una repetición no se puede dar lo mejor de uno mismo puesto que ya no existe la inventiva ni, mucho menos, el estímulo y las dudas del misterio... Misterio y sentido de lo imposible, he aquí los dos componentes esenciales del alpinismo extremo tradicional; faltando estos componentes, cualquier empresa se reduce a un simple ejercicio atlético.
Es probable que mucha gente piense que Bonatti estaba llegando al límite de lo racional al escalar como lo hacía pero esa forma es precisamente la que hace de su estilo de alpinismo lo más claro, aunque deje de lado lo que mucha gente consideraría ahora como imprescindible:
...ya habían aparecido materiales más racionales en nailon y metales ligeros, pero yo los había ignorado voluntariamente. Podría decir que eran excesivamente caros para mi bolsillo, pero la verdadera razón es otra. Desde el principio, me he identificado y he tomado como referencia a los alpinistas de los años treinta... Era lógico que yo adoptara, además de la mentalidad, los principios y los consiguientes medios técnicos empleados por ellos. Haciéndolo así, podría medirme con el mismo tipo de empresa intentada o, al menos, concebida por ellos, y sólo así, podría valorar y reconocer los límites de ellos y mis propios límites.
Y agrega:
...yo, hombre de mi tiempo, he sentido la necesidad de vivir la aventura a la medida del hombre.
En 1954 participa como miembro de la expedición italiana que conquista el K2 y aunque no llegó a la cumbre, su labor hizo que sus compañeros la alcanzaran, hecho que le destrozó en muchos sentidos y es en esa etapa de autoafirmación que le es necesaria para seguir yendo a la montaña, que se plantea un reto inconcebible y que lo convertiría en una leyenda: la escalada de 1955 al Pilar suroeste del Dru, nunca antes escalado. Y además, en solitario. Tras seis días y cinco noches en la pared, llega a la cumbre:
De pronto me siento volver a la vida, después de haber estado tan lejos. Nada material ha cambiado: ni el dolor de las manos, ni la sed abrasadora, ni la sombra negra de los severos perfiles. Y, sin embargo, siento que renace en mí el hombre con el [que] estos días no he mantenido relación alguna. Estoy encontrándolo otra vez, eso basta para hacerme comprender la intensidad de lo que acabo de vivir. Hasta hace pocas horas, mi medida era la de la montaña, cuyos elementos, roca, hielo, vacío, estatismo, duración, he absorbido hasta formar parte de ella. La montaña y yo, una cosa única e inseparable.
Desde entonces, la pared se conoce como "Pilar Bonatti".
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