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Paso Cuyoc 5 mil m.
foto:Sergio Ramírez |
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Sobre el segundo y tercer día, ya suficientemente aclimatados y por supuesto muy bien alimentados por la especial cocina de nuestro cheff, accedimos a la zona más hermosa del circuito, pero fué también la que más esfuerzo nos costó para llegar allí. Según coincidimos todos, superando la falta de oxígeno y alguna molestia por la altitud, el esfuerzo valió la pena y obtuvimos quizás más de lo que esperamos.
La zona que refiero comprende al lago Carhuacocha (4,138 m.) y el ascenso al tercer paso de altura donde pudimos sentir en carne propia, oír muy de cerca y observar hasta cierto punto maravillados, la caída incesante de grandes avalanchas desde los glaciares de montañas como el carnicero, Siulá y el gran Yerupajá (6,634 m. la segunda montaña más alta del Perú)
Tras contemplar en silencio este desplazamiento de grandes masas de nieve, hielo y roca, me volví a sorprender y admirar del coraje de gente tan excepcional que con muy poco equipamiento y tecnología, osaron entrar al dominio helado de estas montañas que hoy en día, ven menos alpinistas que intentan sus cumbres.
En Huayhuash siempre estás bajo la tutuela del Yerupajá, la filuda pared este nos acompañó durante el tercer día del circuito y fue despidiéndose de nosotros (momentáneamente) hasta alcanzar el caserío de Huayhuash.
Por cierto el nombre deriva de un pequeño roedor que abunda en este sector, difícil, pero no imposible de ver, es semejante a un lirón.
Al fin un día tranquilo; fue lo que todos esperábamos, y más aún, tras unas 4 horas de caminata atravesando una preciosa puna y bordeando el lago Viconga (4,407 m.) arribamos a nuestro respectivo campamento y nos dirigimos, presurosos todos, a darnos un chapuzón a las aguas termales, naturales, que existen a unos 20 m. del campamento Viconga.
Tras un relajo y confundidos por la zona donde sale el sol (llevar una brújula), nos espera el paso más alto del circuito (punta Cuyoc - 5,000 m.) que también marca el límite entre la zona este y oeste de la cordillera, es decir, desde este punto, empezamos a observar la zona opuesta de donde venimos, este cambio resulta una experiencia difícil de olvidar.
Tras un descenso de unas 4 horas llegamos al punto más bajo del trekking
(Gashcapampa 3,800 m.) pero luego hay que ascender unos 1,200 metros de desnivel desde las proximidades del poblado de Huayllapa.
Recompensas del camino
Los últimos días transcurren entre la hermosura de un valle cálido al que nos vamos acercando y la cercanía de las paredes de hielo más emblemáticas de la cordillera de Huayhuash. Observamos admirados la pared oeste del Siulá grande y la del Yerupajá, unos verdadereos "mounstros" de hielo. Nos consoló saber que siempre estaríamos bajo su tutela, así que nos llevamos parte de ellos en nuestros recuerdos y en las cámaras de fotos.
El último día del trekking, sobre el lago jahuacocha (4,066 m.), resultó la mejor despedida que podamos tener, una hermosa laguna cuidada por enormes montañas y rodeado de mucha fauna y vegetación, además de una cantidad impresionante de truchas que es posible pescar sólo con anzuelos (las redes están prohibidas); y por la tarde, un enorme arco iris que nos invitaba a buscar el famoso tesoro en sus inicios.
Tras 9 días de ardua caminata, muy cansados, algunos con dolores musculares, rodillas flexionadas, y recuerdos, felizmente solo eso, de fuertes dolores de cabeza, molestias estomacales y frío, arribamos al poblado de Llamac (3,100 m.), donde una correcta "hidratación" nos hizo volver a la realidad y partir con rumbo a Chiquián, de donde es posible regresar tanto a Huaraz como a Lima.
Así es Huayhuash, levantarse muy temprano a ver el sol pintando de naranja las blancas montañas y por las tardes, agotados tras la dura jornada de caminata, ser testigos de unas puestas de sol increíbles, a veces soportando lloviznas, granizadas y frío nocturno, pero la satisfacción radica precisamente en ello, en la dificultad que te exigen las cosas mas hermosas y las satisfacciones más grandes. Al final, creo que todos compartirán conmigo una máxima budista que reza:
…Quien sólo camina con sol, jamás llega a su destino...
Sergio Ramírez Carrascal
nuestramontana.com
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