Durante un primer recorrido de temporada en la siempre espectacular cordillera de Huayhuash, notamos algunos cambios notables en la misma geografía de la ruta y cambios producidos por algunas personas que pese a saber que el área es zona protegida, aún se empecinan en intentar acabar con el alma de las montañas.
El siguiente artículo no intenta ser alarmista o sensacionalista, si no más bien, intenta dar a conocer un grave problema que felizmente estamos aún a tiempo de solucionar.
SUGERENCIAS
Hace muchos años, la comunidad de Llámac, donde antaño, los grupos de trekking y escaladores notables confluían en este hermoso poblado, erróneamente, vendieron gran parte de sus tierras a una compañía minera extranjera. Desde entonces, sin desmerecer obras realizadas a favor de la comunidad, vienen teniendo problemas no solo medioambientales, si no más bien personales, que han hecho incluso, que la misma población se encuentre polarizada al respecto.
A sabiendas de estos continuos problemas, la comunidad campesina de Huayllapa, ha permitido, el año pasado, el ingreso de un campamento minero en la zona del paso Tapush, incluso llegaron a hacer muestreos en la zona baja del nevado Diablo Mudo, otro de los símbolos de esta cordillera.
Tras varias gestiones y reuniones de la comunidad, se optó por rechazar tal intromisión y los trabajos de exploración han terminado, pero lamentablemente el campamento minero sigue allí a vista de quienes van a disfrutar un paisaje limpio y descontaminado.
Lo increíble de este problema, es que los “muestreos”, se ha llevado a cabo en la zona protegida por ley. Sin embargo, la otra parte aduce que ellos denunciaron esa zona antes del año 2002, es decir antes de que Huayhuash sea declarada zona protegida. Buen argumento para gente sin escrúpulos que no piensa en el futuro de sus hijos, pero loable labor que le espera a la parte de la defensa cuando tenga que demostrar que la zona es intangible.
La comunidad tiene mucha discrepancia al respecto, ya que mientras unos defienden las “bondades” que ofrece la minería, la otra parte piensa en futuro y sabe que, aunque a ellos no les afecte, serán sus hijos quienes tengan que pagar las consecuencias de este nefasto proyecto.
La comunidad de Huayllapa espera nuestro apoyo y consejo al respecto, están prestos a recibir cualquier tipo de sugerencias.
Por otro lado, vimos con sorpresa que en lago Gangrajanca, al pie del Yerupajá grande, se encuentra bastante colapsado por la caída de bloques de hielo e incluso de una zona importante del cerco de tierra que lo rodeaba. Tiene ahora un aspecto bastante peculiar respecto a otros años.
Además, tuvimos la suerte de caminar por 3 sectores fuera del camino normal y poder sentir aún la soledad de esta cordillera. 3 pasos con alturas superiores a 5 mil metros e incluso conocer de cerca a personas que ayudaron, en 1985, al escalador Joe Simpson, tras descender con la pierna rota del Siulá Grande.
Finalmente recomendamos el ingreso por Huallanca, aunque escuchemos por ahí que el camino es más largo e incómodo, no lo es. Ahora se llega muy rápido y de manera cómoda.
Salvaguardar nuestros lugares naturales se ha convertido en una verdadera lucha que no debemos perder, nuestros hijos nos lo agradecerán. Hagámoslo por ellos.
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